Psicología.
Prof. Cavallo, Sabrina.
Algunas alteraciones de la percepción
Trastornos de la intensidad
Existiría un fracaso de los mecanismos reguladores del umbral sensitivo. Puede alterarse tanto en sentido positivo como negativo. En sentido positivo, tendríamos la percepción acentuada: sería el aumento extraordinario de intensidad de captación de la percepción. Aparece en numerosos procesos (migraña, estados tóxicos como la resaca tras la ingesta de alcohol, depresión,...). En estos casos no hay una mejoría en la percepción sino que existe una disminución para el umbral de dolor en el que una sensación pasa a ser molesta (Ej.: sonidos, luces,...).
En el sentido negativo estaría la percepción embotada: por el contrario, aquí habría una reducción de la intensidad de captación del mundo de las percepciones, pudiendo llegar en su máxima expresión a la anestesia.
Escisiones de la percepción
El paciente es incapaz de formar los lazos habituales entre dos o más percepciones de diferente modalidad sensorial. Las sensaciones, aunque de hecho estén asociadas, parecen estar muy separadas, incluso en conflicto. Ej.: Un paciente que está viendo la TV y experimenta un sentimiento de competencia entre las percepciones visuales y auditivas, que incluso pueden llevarle mensajes diferentes, incluso contradictorios.
Percepciones engañosas. Ver ficha de ilusiones.
Alucinaciones
Son el tipo más significativo de percepción engañosa. De toda la psicopatología de la percepción son el fenómeno mejor estudiado. Esquirol, 1838, define la alucinación como percepción sin objeto. Jaspers (2), las distingue de las ilusiones en cuanto que son "percepciones corporales engañosas, que no han surgido de percepciones reales por transformación, sino que son enteramente nuevas", y también las distingue de los fenómenos oníricos porque "se presentan junto y simultáneamente a las percepciones reales". Más recientemente, Slade, 1976, exige tres criterios para poder llevar a cabo una definición operativa: 1.-Experiencia perceptiva en ausencia de estímulo externo; 2.-Experiencia perceptiva que tiene la completa fuerza e impacto de una percepción real; 3.- Experiencia perceptiva que es inesperada, ocurre espontáneamente y no puede ser controlada fácilmente por el sujeto perceptor. Subjetivamente una alucinación es indistinguible de una percepción normal. La única señal, para el sujeto que la padece, de que se trata de una alucinación es la imposibilidad de compartir su experiencia con los demás, aunque, a menudo el sujeto desarrolla explicaciones delirantes para justificar este hecho (Rojo Sierra, 1980) (4). En resumen, la alucinación presenta todas las características de una percepción normal: complejidad, estabilidad, intensidad, corporeidad y localización en el campo sensorial, sin embargo, se produce sin la existencia de un objeto real y con convencimiento de su realidad por parte del sujeto que la sufre, lo que implica la no conciencia de lo anormal del fenómeno.
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